ESCRIVIVIDORA

ESCRIVIVIDORA
YO.....

lunes, 18 de abril de 2011

KIEREME ASI...PIANTA....





El reloj ya casi pasaba de las doce...y el hastío de la rutina y el penetrante olor a decadencia la hacían sentir algo mas que agotada. A cuantos clientes más tendría ke atender era el único y banal pensamiento ke se le cruzaba, mientras limpiaba una de las mesas del viejo bar.
No escuchó cuando se abrió la puerta y sólo se apartó de su mente cuando sintió ke una silla se corría. Levantó la vista...y ahí estaba él...un misterioso hombre...mirándola con ojos suplicantes. En un principio se sintió confundida, pero luego, al alzar él su mano...comprendió ke quería ser atendido. Sólo una copa de vino...al servirsela no evitó mirarlo a los ojos y sólo dejó de hacerlo cuando él tomó su mano como diciéndole: sírveme un poco más... En eso un suspiro escapó de sus labios y la vergüenza la hizo voltearse rápidamente y comenzar a limpiar la mesa de al lado...entonces por primera vez se dio cuenta que el viejo radio estaba encendido desde donde se escuchaba un añejo tango...fue ahí cuando sintió una mano rodeando su cintura y que, haciéndola girar violentamente la dejaba frente a frente con aquel hombre, el que comenzó a guiarla en un sensual baile...pudo sentir como sus senos rozaban su pecho, como la mano de él puesta en su espalda bajaba cada vez más...y como aquel cuerpo que la envolvía iba cambiando...ya no importaba nada ni nadie...y se dejaron llevar por aquel erótico baile que podía excitar al mundo entero.
Luego él se quedó quieto, a ella le costó entender lo que sucedía ...hasta que notó ke la música había terminado.
No quería apartarse de él...ni mucho menos quería ke él la soltara...siempre ahí, los dos, unidos, mirándose. Pero él la  cogio del brazo a salió del bar con ella y allí, en la bendita oscuridad de la noche comenzó a besarla con dulces y suaves caricias. Quien podría condenarlos...si tan sólo eran dos sentimientos...y ahí en el frío y húmedo callejón porteño se amaron sin decir nada.
Cuanto tiempo transcurrió...sólo los pasos de los primeros trabajadores matinales lo supieron...
Su dicha era infinita...cuando él la tomó de la mano y mirándola a los ojos le dijo: Sírveme un poco más...
Ella casi sin entender...dejó escapar un suspiro, fue entonces cuando se vió aún sirviéndole la copa de vino a aquel misterioso hombre.
Se alejó y comenzó a limpiar las otras mesas...y no pudo evitar llorar...al entender ke la felicidad sólo dura...lo que dura un suspiro..                  
                                                                                                           .http://youtu.be/Vpi-6xqjZTE

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